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Temperamento
Herencia Genética en una Personalidad Normal
En el momento de la unión del óvulo con el espermatozoide quedan ya predeterminadas una serie de características del futuro ser.
La herencia genética provoca entre otras cosas ya latentes, el desarrollo de la base de la personalidad, - el temperamento -,
que por consecuencia será inmodificable y determinante de muchas de nuestras conductas.
Intentaré una clasificación del temperamento, para ir descubriendo en nuestra personalidad,
las características del nuestro y las de aquellos con quienes
convivimos.
Existen clasificaciones de temperamentos de personalidades anormales,
lo que aquí intento, es agrupar a las normales, diferenciadas por sus características.
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Por su grupo.
Por su factor emocional.
Por su actitud.
Por sus mecanismos defensivos.
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Así como cada uno conoce su grupo y factor sanguíneo, también debe reconocer el grupo, factor, actitud y mecanismos de reacción de su personalidad ante el conflicto.
Cada uno de nosotros tiene un grupo y un factor sanguíneo que permite
el intercambio de una gota de sangre con otro individuo
normal. Sin embargo, no podrá hacerse una transfusión de sangre
con quien no sea del grupo y factor correspondiente.
A lo largo de la vida elegimos los roles de convivencia donde vamos a pasar
8 horas diarias durante 30 o 40 años (a veces toda la vida). En
un rol de convivencia recibimos transfusiones emocionales
que si no son de nuestro grupo y factor (o complementarios)
provocarán una situación que, sostenida en el tiempo, se
transformará en forma lenta, gradual, progresiva pero
inexorable en un rol conflicto.
Surgirán las actitudes y mecanismos defensivos de quienes padezcan esta situación.
Para quienes tengan mecanismos defensivos represivos, este pequeño trastorno inicial terminará desnivelando el sistema nervioso,
puntualmente en el límbico (sistema de ingreso), para luego trasladar el desorden al sistema de menor
resistencia del organismo, diferente en cada ser humano. Esto es un proceso de somatización. Con el paso del
tiempo y la persistencia del conflicto, la somatización dará lugar a comunes enfermedades orgánicas
(hipertensiones constituidas, placas de psoriasis, úlceras gastroduodenales, etc.).
Clasificación por su grupo
Un temperamento puede ser fuerte (eje), alternativo o pasivo (elemento).
Apoyado en el concepto de que nuestra vida sucede por una interrelación de sistemas,
consideremos que habrá grandes sistemas (intergaláctico, solar); medianos sistemas (sociales, familiares, laborales); y que cada ser humano es un sistema biológico ("el cuerpo")
al que le dan vida orgánica pequeños sistemas (muscular, digestivo, circulatorio) interrelacionados por el sistema nervioso.
Es momento de preguntarnos ¿qué es un sistema?
Por definición surge que es:
"Un conjunto de elementos ordenadamente dispuestos alrededor de un eje para cumplir una función determinada".
Resulta entendible que por temperamento, no todos pueden ocupar el mismo lugar en los sistemas en los que transcurre su vida, siendo esto muy importante para mantener la estabilidad emocional.
Con este fundamento podemos establecer el grupo de cada temperamento y diferenciarlos en 1- fuerte (eje); 2 - alternativo y 3 - pasivo (elemento).
Los temperamentos de grupo fuerte, tendrán inclinación a ser los ejes de los sistemas en los cuales funcionan (a manejarlos), los pasivos a ser elementos (a ser manejados).
Los alternativos, como su base los define podrán ser una cosa u otra, eje o elemento, pero por lo general tendrán una de las dos tendencias más marcadas.
Es fácil de entender que en los grandes sistemas de nuestra vida y en algunos de los medianos inevitablemente heredamos ser elementos.
Pero en aquellos que elegimos (sistemas laborales, familiares, de interrelación), debemos preguntarnos si ocupamos el lugar acorde con nuestra genética.
Si como ejemplo tomamos un auto (sistema mecánico), ubicaríamos sentados al volante a aquellos que necesitan manejarlo (en nuestra clasificación serían los 1); otros irían de acompañantes activos, opinando sobre la conducción, en algunas circunstancias manejando, o en otras sentados atrás pero interesados en el manejo
(los 2 de nuestra clasificación); y sentados cómodamente atrás, desentendidos del manejo (los
3 de nuestra clasificación).
Todo es normal, pero cada uno para estar bien, debe ocupar el lugar que necesita en los diferentes sistemas de su vida.
Clasificación por su factor emocional
Estaremos con vida desde que se unió al óvulo el espermatozoide correspondiente.
Viviremos cuando recibamos emociones (un éxito es una emoción, un fracaso también). De la calidad de las emociones, dependerá nuestra calidad de vida.
Vivir es recibir emociones. Apoyado en este concepto puedo definir el
factor del temperamento.
Consideremos que una misma emoción no produce igual respuesta en todos.
El tipo de emociones que predominantemente busquemos para vivir, revelará el factor emocional de nuestro temperamento.
Volviendo al ejemplo del auto, el mismo para funcionar necesita carburante (al igual que el ser humano para vivir necesita emociones).
Al parar el auto al lado de un surtidor, cada uno deberá saber que carburante necesita,
en algunos casos nafta especial, en otros común, en otros gasoil.
Todo es normal, pero cada uno debe incorporar la que necesita. El auto con su carburante, el individuo con sus emociones.
Esto será muy importante a tener en cuenta al elegir roles de convivencia.
Aquellas personas con un factor emocional materialista, como es obvio, reaccionarán con sensaciones agradables ante la obtención de cosas materiales. Situación bastante común, dado que la mayoría de las personas reaccionan de manera favorable ante estos logros. Lo que marcará la diferencia en cada uno, será el límite que se permitan para obtenerlo
y el comportamiento posterior. La inversión de tiempo y energía son diferentes para cada factor.
La mayoría de las personas demuestran lo que realmente son, luego de obtener dinero o poder.
Además del capital económico, tenemos otros dos grandes capitales que debemos aprender a manejar, tiempo y energía, cuya inversión será normal pero diferente para cada factor emocional, es decir:
Los de factor emocional materialista, suelen hacer adicciones al rol productivo y al capital, e invierten en su rol ocupacional la mayor parte de su tiempo y energía.
Los de factor emocional intelectual, obtendrán sus mayores riquezas emocionales, desde el desarrollo de su creatividad, también invierten en ese rol su mayor cantidad de tiempo y energía.
Los de factor emocional espiritual-afectivo, serán aquellos cuyas grandes emociones estarán marcadas por el logro de roles que les permitan recibir y brindar afecto, son los que necesitan amar y ser amados. Son los que necesitan compartir. Necesitarán de muchos roles para intercambiar su afectividad y su tiempo necesitará distribuirlo en esos roles.
Como ejemplo, tomamos en una persona una combinación frecuente: un grupo fuerte (1) con un factor emocional materialista (M). En estos temperamentos, las emociones mayores estarán representadas por los logros materiales y el objetivo de vida se basará en la obtención de poder. Esto no implica que dejen de tener las restantes tendencias, sólo que la estabilidad emocional se relacionará con el materialismo.
A las personalidades materialistas, invertir en su rol laboral sus otros capitales (tiempo y energía), no los perturba y es frecuente que sin agotarse, pasen más horas que las comunes en su rol ocupacional. En cambio a quienes no son así, esta forma de vida
seguramente los alterará.
Estos temperamentos intentarán ser ejes de sistemas y los más aptos manejarán un sindicato, una empresa, una ciudad, un país o el mundo.
Seguramente la mayoría de quienes hoy en el mundo ocupan esos lugares, tienen esta combinación. (1- M ).
Cuando una persona encuentra emociones coherentes con su factor de base, invertirá seguramente en ella, sus otros capitales,
-el energético y el tiempo-, con una particularidad,
esa inversión de energía y tiempo será mucho mayor que la que puedan hacer los que tengan otros factores emocionales.
A las personalidades ejes-materialistas, puede desestabilizarlas un episodio que les provoque pérdida de poder, pudiendo superar,
en cambio, con más facilidad un duelo afectivo.
Cuando el grupo de la personalidad es fuerte (1), buscará desarrollar su factor emocional
y con frecuencia lo hará, siendo de esta manera coherente con su todo (no se adaptan fácilmente).
En cambio cuando el grupo es alternativo (2) o mucho más si es
pasivo (3), el desarrollo de sus factores emocionales podrán ser confundidos por la propuesta del eje del sistema en el cual funcionen, pudiendo como muchas veces ocurre, enrolarse detrás de un eje equivocado (se adaptan con más facilidad).
Ejemplo:
Factor emocional intelectual (I) o espiritual-afectivo (E-A) luchando por objetivos económicos (poder).
Nuestro sistema social esta manejado por lo general por un eje fuerte-materialista (1-M) y esta hecho como si todo fuesen de ese grupo y factor emocional, por eso la confusión es frecuente
y dará desarrollo así a un micro-conflicto emocional, en razón de invertir sus otros capitales (tiempo y energía), en un objetivo equivocado.
Es muy importante una reflexión: “Si no somos esclavos de nuestro tiempo, seremos dueños del mismo.”
Las preguntas serán: ¿qué roles ocupan mayoritariamente nuestro tiempo?; predominantemente, ¿en qué lo invertimos?;
¿el esfuerzo que hacemos diariamente es para obtener poder, para plasmar nuestra capacidad creativa o para disfrutar de nuestros vínculos afectivos?
Nuestro tiempo es de 24 horas por día, el porcentaje mayor del mismo ¿en qué rol lo vivimos?, ¿a qué está destinado?, ¿qué tipo de emociones nos provoca?, ¿es coherente con nuestro grupo y factor emocional?
Señalemos que el arte de saber vivir es el arte de distribuir el tiempo; esto es clave para poder reconocerse, y considerar si es factible cambiar la ubicación que se tiene dentro de los sistemas de vida más importantes, o modificar el tiempo que demandan las emociones cotidianas.
Cuando alguien ocupa en sus roles básicos el lugar que necesita, o recibe el tipo de emociones que corresponden a su genética, el tiempo que transcurre en esa situación, por lo general, no resulta perturbador, ni es demasiado, ya que el mismo paralelamente lo realimenta de manera positiva.
En cambio, cuando esto no es lo habitual en la vida de alguien, debe ser considerado como un error en la manera de vivir, que primero provocará una alteración emocional y luego dará lugar al desarrollo de mecanismos defensivos, que serán genéticos, y se agruparán como veremos, por sus consecuencias.
Cuando estos mecanismos ya no resulten suficientes, comenzará entonces a tener desarrollo la
enfermedad emocional.
Recordemos que hasta la mitad de la adolescencia, este tiempo en roles es heredado (nieto, hijo, hermano, etc.) determinado por nuestra familia y sociedad, no es nuestro mérito ni nuestra culpa.
Luego, este tiempo en roles puede ser elegido por cada uno (identidad, laboral, pareja, familia, etc.), y será entonces nuestra responsabilidad. De la calidad de este tiempo y de las emociones recibidas, dependerá nuestra calidad de vida.
En los factores emocionales intelectuales (I) desarrollados sobre un grupo fuerte (1), el flujo emocional esta representado por la creatividad, a ellas se les debe la dinámica de cambio en la vida. La felicidad absoluta en estos temperamentos, no se logra con el éxito económico, como en los de factor emocional materialista (M), se logrará en cambio cuando su creatividad sea reconocida y valorada.
El rol que prevalece, el que debería ocupar mayoritariamente su tiempo, los mostrará como creativos en sus diferentes facetas: investigadores, científicos, artistas, etc., intentando ser ejes en el sistema de su creatividad y utilizando su inteligencia para definir su personalidad. A pesar de tener un grupo fuerte (1) y por ello ser ejes, por su factor emocional intelectual (I) nunca llegarán a manejar el mundo.
Quiero señalar que la creatividad puede ser positiva o negativa, una bomba es creativa, una vacuna también, pero eso depende del componente normal o psicopático de esa personalidad. Aquí, lo que intento señalar es que en los factores emocionales intelectuales (I) el objetivo es la creatividad.
Por último tenemos los factores emocionales espirituales-afectivos (E-A) sobre un grupo fuerte (1). En estos temperamentos, la ternura, el amor, la necesidad de dar, de compartir, serán los nutrientes emocionales. Con estas características, los mejores sistemas que se manejan son los familiares.
Les daré un ejemplo para poder reconocer el factor emocional predominante al recibir una emoción positiva:
En caso de recibir 100.000 dólares, seguramente resultará una emoción positiva para todos, pero la reacción secundaria será diferente en cada uno.
Surgirá de como utilizar los otros capitales que tenemos en la vida - el tiempo y el energético - para asociarlos de manera diferente con el capital económico que recibimos y de esta manera cada uno generarse las emociones que básicamente necesita.
De esta manera los de factores emocionales marcadamente materialistas (M) pensarán en invertirlos a los tres, energía, tiempo y dinero, para aumentar el capital económico.
Los predominantemente intelectuales (I) pensarán en invertirlos en algo relacionado con su creatividad, y
los de factor emocional marcadamente espiritual-afectivo (E-A) en disfrutarlos, compartiéndolos, con sus seres más queridos.
En última instancia cada uno hace lo que instintivamente es su necesidad, generarse las emociones que necesita para vivir.
El capital es el mismo para todos, el objetivo será diferente según el factor emocional.
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Para tener una relación armónica con el otro no interesará tanto la combinación de los grupos, como la coincidencia de los factores emocionales.
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Clasificación por su actitud
De la misma manera que tenemos grupos y factores diferentes, sin perder nuestra normalidad, también solemos tener actitudes disímiles ante un conflicto.
Estas actitudes las vamos a diferenciar en reconocer – negar – proyectar.
Reconocer, es la actitud mas sana indudablemente, la única que nos lleva a poder actuar positivamente.
Aquel que reconoce, tiene la posibilidad de entender , elaborar y poder así corregir y compensar el problema en cuestión, estos son los pasos que debe seguir todo tratamiento psicoterapéutico.
El que niega, indudablemente no puede reconocer, pero no le traslada el conflicto a otros.
El que proyecta hará responsable a otro de su conflicto.
Una actitud que niega o una que proyecta no estará en condiciones ideales para seguir los pasos indicados en cualquier método de psicoterapia.
Clasificación por sus mecanismos defensivos
¿Cuándo se recurre a un mecanismo defensivo?
Había quedado señalado que cada uno de nosotros tiene una vida orgánica y una vida de relación (emocional).
Cada una debe mantener su equilibrio para conservar su normalidad. Indudablemente cada una incide en la otra, pero también cada una tiene síntomas particulares, que revelan el comienzo de un desequilibrio.
Cuando la vida orgánica sufre alguna alteración aparece como síntoma primario revelador generalmente la fiebre, el adelgazamiento, el dolor.
Cuando es la vida de relación la que se altera, también aparecen síntomas primarios reveladores de lo que está ocurriendo, como la hiperansiedad o nerviosismo, la angustia, el desasosiego, el miedo y la depresión, en escala progresiva.
Los factores conflictivos debemos buscarlos en causas: afectivas - económicas - familiares - sociales y/o laborales.
Aquí aparece siempre el macro-conflicto; no será difícil entenderlo y asociarlo al síntoma, ya que aparecerá de inmediato ante algún problema que se plantee en alguna de las causas mencionadas.
Ej. La pérdida de un familiar, un incendio, un accidente, es decir un shock emocional.
Más difícil resultará entender el micro-conflicto que al igual que la gota de agua para horadar una roca, necesitará de mucho tiempo para provocar la alteración.
Para entender el micro-conflicto deberemos evaluar si la persona en cuestión ocupa en sus diferentes sistemas el lugar correspondiente a su grupo (recordemos que el 1 deberá manejarlo, el 2 puede o no manejarlo y el 3 directamente no puede).
Otra causa de micro-conflicto, será no recibir en los roles básicos, el tipo de emociones coherentes con su factor emocional (M, I, E-A).
Se deberá relacionar siempre los micro-conflictos con los roles básicos de convivencia y con un largo tiempo de desarrollo. Este largo período de adaptación dará lugar a la enfermedad emocional.
A medida que aumente el tiempo conflicto, y los síntomas iniciales ocupen mas tiempo, irán apareciendo entonces las tendencias a mecanismos defensivos, cuyo objetivo es contrarrestar el malestar que provoca el síntoma inicial para recuperar su estado de bienestar anterior, que se denomina eutimia, (eu- equilibrio y timia – humor).
A estos mecanismos los podemos reconocer por sus consecuencias y los agruparemos en normales, neuróticos y psicopáticos.
Todos tenemos algo de todos, pero siempre habrá una mayor tendencia a alguno de ellos.
Mecanismos Defensivos por sus Consecuencias
Normales: no dañan – suelen ser positivos para el entorno.
Neuróticos terminan perjudicando a ellos mismos.
Psicopáticos: dañan a los de alrededor.
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Normales
Los mecanismos defensivos normales mostrarán, en sus formas proyectivas, una descarga de la hiperansiedad a través de la conducta.
Por ejemplo, un aumento del tiempo en lo laboral, en los diferentes hobbies, en la creatividad artística, en los deportes, etc. Serán todos aquellos mecanismos que permitan utilizar la conducta como descarga,
sin perturbar a nadie y dejando en algunas circunstancias un beneficio para el medio social o familiar en el que se funcione.
Neuróticos
Los mecanismos neuróticos serán aquellos que terminarán
perturbando a los mismos que los utilicen.
Dentro de las tendencias neuróticas, hay mecanismos que en lugar de descargar o controlar el trastorno, lo reprimen y lo trasladan al lugar más vulnerable del sistema orgánico (somatizan).
Estos mecanismos serán los encargados de desarrollar la más común de las enfermedades: la enfermedad emocional.
En este punto la normalidad se pierde cuando se supera la capacidad de tolerancia, y como la misma es grande, esta enfermedad para constituirse necesita mucho tiempo de desarrollo.
Todos tenemos estos mecanismos, pero siempre hay alguno predominante.
Psicopáticos
Los mecanismos psicopáticos para combatir un conflicto pueden ser mediante una creatividad negativa para el medio (cuando un psicópata piensa es preocupante) o a través de su conducta:
actuación (simulación), manejo (utilización del otro en su propio beneficio), agresión en diferentes formas.
Todos estos mecanismos surgen secundariamente a estados de aburrimiento o de hiperansiedad y más comúnmente a la combinación de ambos.
A lo largo de nuestra existencia cada uno podrá evidenciar todos los mecanismos mencionados, serán episodios, para identificar una tendencia lo importante será el predominio de algún mecanismo defensivo.
Para identificar a alguien no será válido un episodio, lo será en cambio una trayectoria.
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